Domingo Quiñones
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La cruzada de un poeta y guerrero

Domingo Quiñones

domingo, 6 de agosto de 2000

Por Javier Santiago
Especial para El Nuevo Día


Discos como Poeta y guerrero y el anterior Se necesita un milagro han probado ser grandes éxitos para Domingo Quiñones. (Foto por José Rodríguez/El Nuevo Día)

No debe ser fácil andar por la ruta que Domingo Quiñones se ha trazado en el arte. Desde que decidió superar sus errores y poner su vista en lo alto, la música ha tomado un nuevo sentido en su vida. Reconocido con el epíteto de "El Más Que Canta", este popular sonero puertorriqueño no tiene reparo en testimoniar que, aunque el camino es difícil, la sinceridad del alma vence todo. Y en su divagar como cantante, Domingo camina feliz cual poeta y guerrero en medio de su cruzada.

El que escucha tu nuevo disco Poeta y guerrero descubre de inmediato a un cantautor de conciencia despierta. ¿Cuán importante es para ti llevar un mensaje al que te escucha? Yo creo en aprovechar el acceso que Dios me ha dado hacia la gente y de hacer con ello algo constructivo. No creo que soy capaz de dirigir la vida de nadie, pero intento ser lo más útil posible dentro de mi negocio. Por eso si hago este tipo de música en este momento es porque todo tiene su tiempo. Quizás el próximo disco lo hago más comercial.

Pero era necesario que yo hiciera esto ahora porque en la vida no todo es romance ni lo que suena en la radio. Yo vivo una vida muy realista.

Discos como Poeta y guerrero y el anterior Se necesita un milagro han probado ser éxitos comerciales.

 

¿Cómo te explicas este fenómeno?

 

Creo que es una prueba de que para interpretar música social no necesariamente tienes que hablar de política. Se puede hablar también de soluciones, de amor y romance, que no deja de ser un tema cotidiano y a la vez social. Lo que pasa es que hay gente que cree que cuando se aborda lo social se va en contra de los requisitos que existen hoy día para poder tener éxito básicamente en la salsa. Y mis discos son una prueba de que aquí nadie se las sabe todas.

 

 

¿Cuál es la fórmula de éxito que has seguido a la hora de delinear tus grabaciones?

 

Primeramente, hay que hacer un análisis más allá de tu sentir egoísta. Luego tienes que tomar en consideración la disquera, lo que se vive en la calle, lo que se escucha en la radio, y entre todo lograr un balance.

 

¿Temes en caer en el vicio de la repetición?

 

Yo hago música de esta manera porque me hace sentir útil. Veo que Dios ha puesto en mí un sentir y una inquietud con melodía. El día que yo haga música por el mero hecho de sólo grabarla, de verdad que me pongo a hacer otra cosa.

 

 

La temática social puede convertirse en un campo minado. ¿Cuánta gente encontraste que te quiso prevenir de un posible fracaso?

 

En mi compañía disquera no. Pero definitivamente, hay quienes dijeron que tuviera cuidado. Que mirara a ver lo que le pasó a Luis Enrique.

Que si Rubén no sonaba en la radio. Y yo les dije que yo era otra persona. Ellos vivieron unas cosas y yo viví otras. El hecho de yo haber sobrevivido todas aquellas etapas y seguir en superación me da a entender a mí que yo puedo seguir sembrando y que puedo hacer la diferencia. Y que eso ni viene a despreciar el trabajo de otros compañeros ni viene a darme un toque de superioridad. Simplemente lo siento de esa manera.

 

Y en términos de la difusión radial, ¿no pensaste que era un riesgo demasiado grande para tomar?

 

No temo a no escucharme en la radio. Más bien tomo en consideración el respeto. La imagen pasa de moda, igual que la influencia musical y las melodías. Pero el respeto no pasa de moda. Y de eso hay una obra ejemplar que se titula Siembra, que es el disco de mayor venta en la salsa hasta el día de hoy. Es una grabación que a 20 años de haberse lanzado se sigue vendiendo y esto, sin olvidar, que es un disco sumamente social.

 

 

¿Qué te impulsa a perseverar en tu estilo?

 

 

El agradecimiento que siento hacia Dios y hacia las personas.

 

De tu nueva cosecha de canciones, ¿cuál es la que más te ha sorprendido por su aceptación?

 

Definitivamente, Poeta y guerrero.

 

¿Cuánto hay de esa canción en ti?

 

Yo creo que existe bastante de ambos en mí. Tengo la sensibilidad para escribir sobre las cosas tiernas de la vida, pero también he sabido convertirme en un guerrero a la hora de la adversidad. Siento que he podido pelear la buena batalla de la fe sin recurrir a ninguna arma de violencia. Cada persona escribe su propia página en la vida. Y esto es una lucha que no necesariamente tiene que traer amargura a uno. Es una buena lucha. Por eso yo me saboreo todos los triunfos. Cuando llegan los fracasos, al otro día me siento contento de que pude sobrepasar eso y superarme. Y me siento constantemente alerta porque ésta es una batalla que se vive internamente.

 

 

A medida que entramos en el calor de la conversación se palpa claramente que eres un ser que se siente seguro de sí. ¿Crees que ya te has realizado como ser humano?

 

En lo humano he aprendido un montón, pero sé que no me las sé todas.

Para ganar una batalla hay que saber sacrificar algunas cosas que te gustan hacer. Y he logrado con el tiempo superar eso en mi conducta.

De hecho, me siento aprendiz de todo: de compositor, de cantante, de actor. Y no siento que he llegado a alcanzar la meta máxima ni dentro del arte ni como persona.

 

 

Dicen que el mundo del espectáculo es uno que está lleno de tentaciones. Más aún si se trata del mundo de la salsa. ¿Cómo has aprendido a decir que no a las tentaciones?

 

Quien ha logrado que las personas me respeten ha sido verdaderamente el Señor que me ha dado una capa protectora. Pero la estrategia está en que mi música sea un reflejo de quien verdaderamente soy. De mi forma de pensar, de mi forma de sentir. Yo soy simplemente humano. Y yo creo que al hacer música con mi tipo de contenido, se crea una atmósfera más saludable porque es necesario que mi equipo de trabajo sea sano también. Y a esto con el tiempo se añaden los elogios que hoy son diferentes a los que recibía antes. Ahora hay personas que cuando me ven cantando me dicen: "Mi hijo pasó por esa misma situación". O quizás comentan algo de su mamá, o del cuadro familiar o de algún hogar de rehabilitación en el que vivieron. Así, cuando vienes a ver, la barrera que existe entre artista y público está derrumbada. Las personas ya me ven como parte de su familia y no ven como un artista intocable. Y yo creo que eso ha creado un ambiente de trabajo muy saludable. Sí, sigue existiendo de todo, pero yo me voy para mi casa de lo más tranquilo. Y así todo corre natural.

 

 

Si tuvieras en tus manos la posibilidad de trabajar una causa social, ¿cuál escogerías?

 

Los adictos. Definitivamente. Esa no sería... esa es la causa que ya he escogido. Te digo que en la oficina recibimos más llamadas de hogares de rehabilitación que de contratos. Hace cuatro semanas cuadramos 23 actividades sociales en un día... Recientemente, fui a unas fiestas de Maricao, y un muchacho me dijo: "Mira, hace cinco años tú me hablaste en una plaza. Al otro día me fui a un hogar de rehabilitación y desde ese entonces he estado arreglando mi vida. Y éstos son mis hijos. Yo me casé y estoy bregando conmigo". Esa satisfacción es mayor que el éxito que yo he tenido en la música.

Nosotros tenemos un equipo de rescate y vamos a los puntos y buscamos a gente que necesita. Eso se hace durante la semana. El teléfono de mi casa es como un centro de rehabilitación. Siempre que tengo la oportunidad dentro de todos los papelitos que tengo busco la queja más urgente y llamo. Así me ha tocado ayudar a otros compañeros.

 

 

¿Cuán importante es el contacto directo con la gente para que tu trabajo tenga más sentido, más peso?

 

 

Ahí es que viene el factor radio. Hay que buscar el balance. Que me puedan tocar en la radio para que así yo pueda llegar a las personas.

Además, es sumamente importante que yo trabaje en las plazas. Ahí es que yo veo los rostros afligidos. Los chamaquitos fumando. Yo voy a ellos sin ningún tipo de condena y les busco conversación. Hay personas que no tienen que decirte nada. La necesidad se les refleja en sus rostros. Y cuando hay una necesidad yo puedo tener un poquito de discernimiento para ir más allá. Eso ocurre mucho.

 

 

Según has comentado en varias ocasiones, eres un hombre que ha aprendido a valorar su compartir con la familia. Cuando miras a los ojos de tus hijos, o de otros niños como ellos, ¿qué piensas?

 

Esa es la mirada más penetrante que yo he podido experimentar...

Cuando miro a los ojos de un niño pienso cómo puede existir tanta nobleza. Lo segundo que pienso es cómo puede ser posible que una persona le pueda hacer daño a una criatura tan inocente. Y lo tercero, siempre pienso en el qué será de ellos si las cosa siguen como van. Y cuando los veo en los brazos de un padre que está fundido en la droga, de una persona que no está consciente de lo que es tener una visión clara de la vida, me causa un gran pesar.

 

 

¿Cuál es el mundo que quisieras legarle a tus hijos?

 

Quisiera que mis hijos aprendan a buscar de Dios, no como un escape, sino como un refugio. Yo no quiero que pasen por lo que yo pasé. Que estén conscientes de que ese Dios que me dio la oportunidad a mí está presto para darle la oportunidad a ellos en cualquier momento. Porque después que ellos tenga esa raíz en su vida, lo otro vendrá por añadidura.

 

 

¿Qué haces para convertir ese mundo en realidad?

 

 

Pues yo trato de serle lo más fiel posible a Dios. Dice la Palabra: "En lo poco me fuiste fiel, en lo mucho te pondré" Y ahora yo entiendo por qué. Porque es bien difícil serle fiel a Dios en estos tiempos. Yo busco ser una mejor persona día a día. Busco tener una identidad propia. Busco hacer lo que nace dentro de mi ser. Creo que cuando uno toma este tipo de acción, que va tras lo que uno verdaderamente siente, corre por un carril propio. Y a la larga se alcanza el éxito en la vida personal y espiritual.

 

 

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¿Qué es lo más que te importa?

 

Mi salvación.

 

¿Qué es lo menos que te importa?

 

Lo material.

 

¿Qué es lo más que te molesta?

 

No puedo pensar en nada.

 

¿Qué es lo menos que te molesta?

 

Que opinen de mi.

 

¿Cuál es tu frase favorita?

 

Dios te bendiga.

 

¿Cuál es la palabra que menos te gusta?

 

Inútil.

 

¿Cuál otra profesión te hubiera gustado tener?

 

Sicólogo.

 

¿Cuál no te gustaría?

 

Político.

 

¿Cuál es tu personaje favorito de la historia y de la ficción?

 

Jesucristo de la historia y el correcaminos de la ficción

 

¿Qué personaje detestas de la historia y de la ficción?

Ferdinand Marcos de la historia y Superman de la ficción

 

¿Cómo y dónde te gustaría morir?

 

En mi tierra.

 

¿Cómo no te gustaría morir?

 

Fuera de Puerto Rico.

 

¿Cuál es tu comida favorita?

 

El arroz con calamares, arepas con habicuelas.

 

¿Qué comida detestas?

 

La rusa.

 

¿Cuál es tu fantasía más frecuente?

 

Estar en una colina, rodeado de nieve, esquiando.

 

¿Tu pesadilla?

 

Que voy en un avión y se cae.

 

¿A qué le temes?

 

A la soledad.

 

¿A qué no le temes?

 

A ser sincero ni a los que piensan.

 

¿Cuál es tu mejor cualidad?

 

Yo dejaría que otro lo dijera.

 

¿Qué cambiarías?

 

Mi carcater, la impaciencia.

 

¿En cuál época te hubiera gustado vivir?

 

En los años 50 porque fue una época de grandes cambios.

 

¿En cuál no te hubiera gustado vivir?

 

En los 20 por la escases que había.

 

¿Cuál es tu sonido favorito?

 

El del agua.

 

¿Cuál sonido detestas?

 

Los sonidos agudos como los chillidos.

 

 

 

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