Celia Cruz
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celia_y_yo.gif (58227 bytes)Nació cantando en la década de los 30 en un típico solar habanero (casa de vecinos), acunaba a sus hermanos de pequeña cantándoles bellas nanas y triunfa en Cuba con la Sonora Matancera. Se exilia en EEUU y es redescubierta para la Salsa por la Fania. Ya hemos comentado su presencia en la primera ópera latina de Larry Harlow interpretando «La gracia divina». Hemos comentado también sus primeros discos con Pacheco y su rotundo éxito entre las nuevas generaciones de bailadores.

El boom industrial obligaba a grabar formulas fáciles y seguras, huyendo de los experimentos de fusión iniciados por Colón y Palmieri. La vieja Guaracha cubana fue dominando el repertorio y Celia se encontraba haciendo la música que siempre habla interpretado, mucho antes que se llamara Salsa. Celia habla intentado ir con los tiempos, llegando incluso a grabar rock, un rock muy especial, siempre con su sabor cubano. En 1977 graba con Pacheco «Recordando el ayer», el disco recogía todo el sabor tradicional del Son y la Guaracha cubana pero no era Salsa. Esta onda tradicional actualizada fue el inicio del fin del boom salsero. Al final del 77 grabó con Willie Colón «Sólo ellos pudieron producir este álbum-, esta vez con aires más innovadores y haciendo incursiones en la música brasileña y mejicana puesta en Salsa. Además se incluya una Bomba y un Merengue.

Celia Cruz, a quien el paso del tiempo no afectaba en su potencia, vigor y calidad de voz grabó con las mejores orquestas y se convirtió en la diosa de la Música Caribeña. Hoy visita frecuentemente España y sigue en lo más alto de su pedestal recibiendo numerosos premios por sus grabaciones.

No podemos decir que Celia sea lo mejor de la Salsa, ella en realidad es la mejor guarachera que se ha conocido, antes y después del boom de la Salsa (Antonio Mora "De Orilla a Orilla")

La Reina de la Salsa nació en 1924?.

Desde niña, al nacer su talento se atreve a cantar en unas fiestas escolares o de barrio, luego en unos concursos radiofónicos. Notaron su talento y entonces empezó una carrera bajo los consejos aclarados de uno de sus profesores.

Así fue que en el 1950, pudo imponerse como cantante en uno de los grupos más famosos de La Habana : la Sonora Matancera.

Con este grupo de leyenda fue con quien recorrió toda América Latina durante quince años, dejando mientras tanto en Cuba su experiencia revolucionaria hasta que se instale en 1960 en los Estados Unidos. Hasta ahora, va a guardar una nostalgia de su país, que a menudo se podrá sentir en sus textos y entrevistas.

Lo que sigue en su historia se da de conocer al lado de Tito Puente, con quien grabó ocho discos. La estrella de Latinos de Nueva York une luego su destino musical a otra estrella mayor, el flautista Johnny Pacheco. Entonces empieza a recoger cantidad de discos de oro, que la van a consagrar diva absoluta del estilo, y que universalizarán la salsa propulsándola hacia un público ajeno.

Eso porque el fuego del la orquesta salsera Fania All Stars iniciada por Johnny Pacheco, que reúne los famosos músicos - Ray Baretto, Mongo Santamaria, Papo Lucca, Pete "El Conde" Rodríguez, Héctor Lavoe, Nicky Marrero, Ismael Miranda, Cheo Feliciano, ...- se une perfectamente con la voz grave y potentísima de Celia Cruz, y la va a llevar al tope durante los años 70.

Va a volver a sus primeros amores en los años 80, grabando de nuevo con la ineludible Sonora Matancera.

A origen de una discografía importante (algo como cincuenta discos), la Reina incontestada de la salsa sigue hoy encantando a los aficionados del mundo entero. Sus conciertos quedan siempre un suceso. ¡ Azúcar ! (Hot Salsa)

Reseña sobre Celia de Diego Manrique aparecida en El País (Febrero de 2000)

Se oye el rumor de un pregonar que dice así: el yerberito llegó, llegooooooooó. Su majestad ya viene, que linda está, vamos a verla pasar, vamos a oír su compás, viene con un ritmo sandunguero repicando bien los cueros y tocando guaguancó, trae un séquito de ¡ni¡ rumberos que dicen los que la vieron que la rumba se acabó y ya lo ves: la rumba es la reina, ay vamos a gozar, caballero".

Así comienza Reina Rumba, el libro de Umberto Valverde que Gabriel García Márquez publicó en Colombia en 1981. La Reina Rumba es Celia Cruz. Celia de la Caridad Cruz Alonso, habanera del barrio de Santos Suárez, nacida el 21 de octubre de 1924 (una fecha que ella ni confirma ni niega. Las divas dejan de cumplir años cuando les apetece). Segunda hija de un ferroviario, Celia estudió magisterio y pasó por el conservatorio, aunque su profesor de piano se enfadó con ella por resistirse

a cortarse las uñas. Así que la suya es una garganta educada, pero no tanto como para perder el sabor del canto afrocubano, de lo aprendido en las sesiones de rumba en los solares (las corralas habaneras), donde se invoca a los dioses que los esclavos disfrazaron de santos católicos.

Se dio a conocer en los concursos

de aficionados de la radio' Celia recuerda que en el primero ganó una tarta, pero que cuando triunfó en La corte suprema del aire ya fue recompensa- da con 15 dólares. Más tarde, las actuaciones en los jardines de la Tropical, contratada por el Centro Gallego o Asturiano. Grabó por vez primera a finales de los cuarenta, con las orquestas Gloria Matancera y Sonora Caracas. Y aunque no daba el tipo de cubana exuberante, formó parte del espectáculo Las mulatas de fuego, que recorrió México y Venezuela.

Se dice pronto: más de medio siglo en primera línea de la música tropical. A partir de 1950 Celia Cruz dominó los escenarios y las emisoras cubanas al frente de la Sonora Matancera. Cao cao mani picao fue su primer éxito, lanzado en aquellas quebradizas placas que giraban a 78 revoluciones por minuto; ella cantaba de todo -hasta grabó un rock and roll-, pero especialmente irresistibles guarachas. El conjunto que dirigía el guitarrista Rogelio Martínez se hizo leyenda por la calidad y variedad de sus vocalistas: cuan- do quiso celebrar sus 50 años de existencia, la lista de cantantes matanceros incluía 48 nombres ilustres.

Celia y la Sonora estaban actuando por México cuando se recrudeció el conflicto entre Estados Unidos y el régimen castrista: decidieron quedarse en el continente. La farándula, como el resto de Cuba, se iba a dividir en dos bandos irreconciliables, separada por noventa millas de recriminaciones.

Celia no ha vuelto a pisar la isla: no pudo asistir al entierro de su madre en 1962 y no lo perdonó. Ha atacado a la dictadura comunista, que respondió eliminando su nombre -y el de muchos exiliados- del diccionario de la música cubana del poeta Helio Orovio. Ella, que era la estrella de las emisiones de Radio Progreso, ya no suena en Cuba desde hace 40 años (sin embargo, sus grabaciones se difunden clandestinamente por el país). Vive en Estados Unidos, lleva pasaporte estadounidense, pero sigue siendo tan cubana como el mojito: apenas habla inglés.

Su tragedia personal hizo que Celia se beneficiara de la concentración de talento latino en Nueva York. Tras los 15 años en la Sonora Matancera, trabajó con las orquestas de Tito Puente, Willie Colón, Ray Barretto, Pappo Luca y Johnny Pacheco, aportando su autenticidad habanera a las fórmulas renovadoras de lo que se dio en llamar salsa. Cuando la capital de la música latina se trasladó a Miami 'ella también puso su voz de cobre al servicio del pop caribeño made in FlMda.

UN DISCO POR CADA AÑO DE VIDA

Su inmensa discografía -dice que tiene un disco grande por cada año de su larga vida- se ha enriquecido con colaboraciones en terreno ajeno. Apareció en Los reyes del mambo, versión Hollywood de la novela de Oscar Hijuelos. Grabó con David Byrne y el escocés todavía recuerda su impacto: "Cantaba a un metro del micro y aún tapaba mi voz". Hizo el sublime Vasos vacíos, primer destello de genialidad de los argentinos Fabulosos Cadillacs. Atendió al rapero haitiano Wyclefjean (Fugees) o jarabe de Palo.

Acompañada de Pedro Knight, el trompetista de la Matancera con quien se casó, ha actuado por toda América y también llevó su "¡azúcar!" a países tan improbables como Finlandia, donde Celia era estrella cuando en España nadie quería contratarla. Tal vez allí no se entienden sus letras, pero se aprecia su voz recia, adaptable a todos los palos caribeños. Por no hablar de su habilidad para improvisar como sonera, su dominio del escenario, su humanidad. Celia Cruz, historia viva de la música cubana del siglo XX.

Celia Cruz (De ella se escribe en Miami)

Es virtualmente imposible imaginar el mundo de la música áfrico-cubana sin la dinámica presencia de su reina, la única e inigualable Celia Cruz. Desde los finales de 1940, cuando emerge como una de las más excitantes y creativas intérpretes del mambo, Celia ha sido la luz guiadora para la música tropical, su corazón y alma, la real personificación del estilo celebrado alrededor del globo hoy conocido como salsa.

Celia Cruz nació en los humildes alrededores del barrio de Santo Suárez en la Havana en una familia de cuatro niños. El talento para cantar llego temprano, para el año 1947 su talento era recompensado por primera vez en un programa de radio popular de la Habana. Más tarde Celia se inscribe en el Conservatorio Nacional de Música en Cuba para completar sus estudios formales en música. Después de ingresar a la legendaria Sonora Matancera en 1950, graba su primer disco y empieza a construir una discografía que con el tiempo produciría más de 20 discos de oro y tendría varios de las más significantes grabaciones Afro-cubanas en la historia de la música. Haciendo giras con el grupo desde 1951 hasta 1959, Celia cultivó una creciente comitiva internacional por todo Estados Unidos y Latino América. Desde 1961 Celia ha sido una residente de los Estados Unidos, capturando la atención del público mediante un productivo álbum múltiple en asociación con Tito Puente. En los setenta, durante la explosión por el interés en la salsa, Celia marcó un suceso critico y popular mediante colaboración artística con Johnny Pacheco, Willie Colon y los Fania All-Stars. Durante los ochenta y noventa la fama y habilidades singulares como vocalista de Celia la llevó a nuevas desafiantes colaboraciones con diversos artistas tales como el cantante de pop y fanático de la música latina David Byrne, el legendario de la salsa Ray Barreto, y dos de los más venerables figuras de la música tropical de Miami Emilio Estefan y Willie Chirino.

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Sitio Oficial: celiacruzonline.com