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El boom industrial obligaba a grabar formulas fáciles y seguras, huyendo de los experimentos de fusión iniciados por Colón y Palmieri. La vieja Guaracha cubana fue dominando el repertorio y Celia se encontraba haciendo la música que siempre habla interpretado, mucho antes que se llamara Salsa. Celia habla intentado ir con los tiempos, llegando incluso a grabar rock, un rock muy especial, siempre con su sabor cubano. En 1977 graba con Pacheco «Recordando el ayer», el disco recogía todo el sabor tradicional del Son y la Guaracha cubana pero no era Salsa. Esta onda tradicional actualizada fue el inicio del fin del boom salsero. Al final del 77 grabó con Willie Colón «Sólo ellos pudieron producir este álbum-, esta vez con aires más innovadores y haciendo incursiones en la música brasileña y mejicana puesta en Salsa. Además se incluya una Bomba y un Merengue. Celia Cruz, a quien el paso del tiempo no afectaba en su potencia, vigor y calidad de voz grabó con las mejores orquestas y se convirtió en la diosa de la Música Caribeña. Hoy visita frecuentemente España y sigue en lo más alto de su pedestal recibiendo numerosos premios por sus grabaciones. No podemos decir que Celia sea lo mejor de la Salsa, ella en realidad es la mejor guarachera que se ha conocido, antes y después del boom de la Salsa (Antonio Mora "De Orilla a Orilla") La
Reina de la Salsa nació en 1924?. Reseña sobre Celia de Diego
Manrique aparecida en El País (Febrero de 2000)
Se oye el rumor de un pregonar que dice así: el
yerberito llegó, llegooooooooó. Su majestad ya viene, que linda está, vamos a
verla pasar, vamos a oír su compás, viene con un ritmo sandunguero repicando
bien los cueros y tocando guaguancó, trae un séquito de ¡ni¡ rumberos que
dicen los que la vieron que la rumba se acabó y ya lo ves: la rumba es la
reina, ay vamos a gozar, caballero". Así comienza Reina Rumba, el libro de Umberto Valverde que Gabriel
García Márquez publicó en Colombia en 1981. La Reina Rumba es Celia
Cruz. Celia de la Caridad Cruz Alonso, habanera del barrio de Santos Suárez,
nacida el 21 de octubre de 1924 (una fecha que ella ni confirma ni niega. Las
divas dejan de cumplir años cuando les apetece). Segunda hija de un
ferroviario, Celia estudió magisterio y pasó por el conservatorio, aunque su
profesor de piano se enfadó con ella por resistirse a cortarse las uñas. Así que la suya es una garganta educada, pero no tanto
como para perder el sabor del canto afrocubano, de lo aprendido en las sesiones
de rumba en los solares (las corralas habaneras), donde se invoca a los dioses
que los esclavos disfrazaron de santos católicos. Se dio a conocer en los concursos de aficionados de la radio' Celia recuerda que en el primero ganó una tarta,
pero que cuando triunfó en La corte suprema del aire ya fue recompensa-
da con 15 dólares. Más tarde, las actuaciones en los jardines de la Tropical,
contratada por el Centro Gallego o Asturiano. Grabó por vez primera a finales
de los cuarenta, con las orquestas Gloria Matancera y Sonora Caracas. Y aunque
no daba el tipo de cubana exuberante, formó parte del espectáculo Las
mulatas de fuego, que recorrió México y Venezuela. Se dice pronto: más de medio siglo en primera línea de la música tropical.
A partir de 1950 Celia Cruz dominó
los escenarios y las emisoras cubanas
al frente de la Sonora Matancera. Cao cao mani
picao fue su primer
éxito, lanzado en aquellas quebradizas placas que giraban a 78 revoluciones
por minuto; ella cantaba de todo -hasta grabó un rock and roll-, pero
especialmente irresistibles guarachas. El conjunto que dirigía el
guitarrista Rogelio Martínez se hizo leyenda por la calidad y variedad de sus
vocalistas: cuan- do quiso celebrar sus 50 años de existencia, la lista de
cantantes matanceros incluía 48 nombres ilustres. Celia y la Sonora estaban actuando por México cuando se recrudeció el
conflicto entre Estados Unidos y el régimen castrista: decidieron quedarse en
el continente. La farándula, como el resto de Cuba, se iba a dividir en dos
bandos irreconciliables, separada por noventa millas de recriminaciones. Celia no ha vuelto a pisar la isla: no pudo asistir al entierro de su madre
en 1962 y no lo perdonó. Ha atacado a la dictadura comunista, que respondió
eliminando su nombre -y el de muchos exiliados- del diccionario de la
música cubana del poeta Helio Orovio. Ella,
que era la estrella de las emisiones de Radio Progreso, ya no suena en Cuba
desde hace 40 años (sin embargo, sus grabaciones se difunden clandestinamente
por el país). Vive en Estados Unidos, lleva pasaporte estadounidense, pero
sigue siendo tan cubana como
el mojito: apenas habla inglés. Su tragedia personal hizo que Celia se beneficiara de la concentración de
talento latino en Nueva York. Tras los 15 años en la Sonora Matancera,
trabajó con las orquestas de Tito Puente, Willie Colón, Ray Barretto, Pappo
UN DISCO POR CADA AÑO DE VIDA Su inmensa discografía -dice que tiene un disco grande por cada año de su larga vida- se ha enriquecido con colaboraciones en terreno ajeno. Apareció en Los reyes del mambo, versión Hollywood de la novela de Oscar Hijuelos. Grabó con David Byrne y el escocés todavía recuerda su impacto: "Cantaba a un metro del micro y aún tapaba mi voz". Hizo el sublime Vasos vacíos, primer destello de genialidad de los argentinos Fabulosos Cadillacs. Atendió al rapero haitiano Wyclefjean (Fugees) o jarabe de Palo. Acompañada de Pedro Knight, el trompetista de la Matancera con quien se casó, ha actuado por toda América y también llevó su "¡azúcar!" a países tan improbables como Finlandia, donde Celia era estrella cuando en España nadie quería contratarla. Tal vez allí no se entienden sus letras, pero se aprecia su voz recia, adaptable a todos los palos caribeños. Por no hablar de su habilidad para improvisar como sonera, su dominio del escenario, su humanidad. Celia Cruz, historia viva de la música cubana del siglo XX. Celia Cruz (De ella se escribe en Miami)Es virtualmente imposible imaginar el mundo de la música áfrico-cubana sin la dinámica presencia de su reina, la única e inigualable Celia Cruz. Desde los finales de 1940, cuando emerge como una de las más excitantes y creativas intérpretes del mambo, Celia ha sido la luz guiadora para la música tropical, su corazón y alma, la real personificación del estilo celebrado alrededor del globo hoy conocido como salsa.Celia Cruz nació en los humildes alrededores del barrio de Santo Suárez en la Havana en una familia de cuatro niños. El talento para cantar llego temprano, para el año 1947 su talento era recompensado por primera vez en un programa de radio popular de la Habana. Más tarde Celia se inscribe en el Conservatorio Nacional de Música en Cuba para completar sus estudios formales en música. Después de ingresar a la legendaria Sonora Matancera en 1950, graba su primer disco y empieza a construir una discografía que con el tiempo produciría más de 20 discos de oro y tendría varios de las más significantes grabaciones Afro-cubanas en la historia de la música. Haciendo giras con el grupo desde 1951 hasta 1959, Celia cultivó una creciente comitiva internacional por todo Estados Unidos y Latino América. Desde 1961 Celia ha sido una residente de los Estados Unidos, capturando la atención del público mediante un productivo álbum múltiple en asociación con Tito Puente. En los setenta, durante la explosión por el interés en la salsa, Celia marcó un suceso critico y popular mediante colaboración artística con Johnny Pacheco, Willie Colon y los Fania All-Stars. Durante los ochenta y noventa la fama y habilidades singulares como vocalista de Celia la llevó a nuevas desafiantes colaboraciones con diversos artistas tales como el cantante de pop y fanático de la música latina David Byrne, el legendario de la salsa Ray Barreto, y dos de los más venerables figuras de la música tropical de Miami Emilio Estefan y Willie Chirino.Sitio Oficial: celiacruzonline.com
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