Aunque la historia
va unida a la explotación minera, que comienza a
mediados del siglo XIX y con la sola interrupción de
la guerra civil, sigue hasta que en 1979 se cierra la
mina por la Asturiana del Zinc, la Historia de la
cavidad va unida a la del grupo que comenzó a
explorarla.
Habitantes del
lugar nos han confirmado como sus padres, mineros, les
vaticinaban en el año 1920 que en el futuro, esta
mina daría a la zona un brillante porvenir, pues en
su sencillez ya valoraron las increíbles formaciones
que se dan en El Soplao
A
menudo el nombre de las cuevas se relaciona
inmediatamente con el descubridor o el grupo que se ha
entregado a su exploración y estudio.
"El Soplao" y el Speleo Club Cántabro son términos
inseparables con una historia en común de muchos años,
donde el conocimiento de una subordinó la existencia
del otro y esta fue condicionada y orientada por la
dura y generosa empresa del estudio de la cavidad.
El primer contacto con la cavidad fué el 12
de Septiembre de 1.975,
en el que un equipo de ocho miembros del S.C.C.,
penetró en la cavidad, realizando un campamento subterraneo de 25 horas de duración, con la intención
de explorarla en lo posible, ya que sabiamos de
antemano por los mineros,que era grande.

En esta primer entrada recorrimos unos 2 Km. de galerías
que corresponderian a las llamadas posteriormente
Galerías de los Fantasmas y Galería Gorda, y en las
que vimos por primera vez las denominadas concreciones
excéntricas, que la mayoría de nosotros no conocíamos.
La topografía la comenzamos en un siguiente
campamento subterraneo de 89 horas de duración que
realizamos en Diciembre del mismo año. Debido a la
relativa comodidad de las galerías, pudimos
topografiar, en esta ocasión algo mas de los 2 Km.
que ya conocíamos.
En sucesivas acampadas, se trabajó en sinuosas galerías,
como la del Barro y la del Puente, hasta llegar el año
1.977.
En Abril de ese año, realizamos una permanencia
subterranea de mas de 200 horas (ocho días), durante
la cual se descubrieron galerías de mucha importancia
(las denominadas del Alud) que a la postre darían la
comunicación con las entradas naturales por simas de
T.Ancha y T. Juñoso o del Tejo.
En Agosto de 1.977,
realizamos un vivac en una desviación de la Galería
del Alud ; esta era una zona poco explorada y nuestro
objetívo consistía en intentar una comunicación
natural con lo que se denominaba el primer Soplao
(Galería de la Sirena), pues para pasar de una zona a
otra, teníamos que atravesar irremediablemente un Km.
de galería de mina artificial, en esta ocasión no
conseguimos nuestro objetívo, pero días mas tarde
casualmente durante la topografía de la misma, vimos
un murcielago por lo que pensamos que tenía que haber
otra entrada mas cercana,ya que la boca de mina que
nosotros utilizabamos se hallaba a varios Km. de
distancia; tras un reconocimiento de la zona y
subiendo un caos de bloques, hallamos restos
vegetales, huesos etc...acababamos de descubrir la
llamada T.Ancha desde el interior.

Animados por el hallazgo de una entrada natural en
este mismo año de 1.977, se realizó un campamento
con dos equipos, uno en el interior del Soplao y el
otro en el exterior, para descender las posibles simas
que se encontraran en la supuesta dirección de la
cueva. El equipo del interior realiza el montaje de un
pasamanos, tras superarlo y avanzar unos 400 mts. no
encontraban por donde seguir, hasta que ya apunto de
decidir salir, uno de los componentes señaló un pequeño agujero
en una pared extraplomada, que tras superarlo no sin
serias dificultades, nos dió paso a un laberíntico
piso superior denominado posteriormente Galerías
Virgenes.
Al mismo tiempo el equipo de superficie, aún
dificultado por las nieves, logra descender varias
simas, de las que una la de mayor radio de boca, cerca
de 30 mts. denominada posteriormente T.Ancha, es la
que comunica 50 mts. mas abjo en dos pozos con la
Galería del Alud, donde habíamos encontrado los
restos vegetales y huesos.
Otra de las simas bajadas fue la de T.Juñoso o del
Tejo, que con una profundidad de -119 mts nos dió
paso a unas galerías con las mismas caracteristicas
del Soplao, pero se encontraban a casi cuatro Km. de
la boca que usabamos, por lo que procedimos a su
exploración en la dirección Oeste, que era de donde
vendría el Soplao. Ya en Santander comprobamos que lo
topografiado hasta el momento era de cerca de ocho Km.
En mayo del 78,
se comienza a atacar desde la sima de T. Juñoso,
siendo nuestro principal objetívo comunicarla con el
resto del sistema, para lo cual seguimos realizando
campamentos mixtos, uno en el interior y otro en la
superficie.
Para facilitar la orientación de los planos topográficos,
realizamos una topo exterior entre las bocas de
T.Ancha, que ya comunicaba con el Soplao y T.Juñoso,
comprobando que nos quedaban pocos metros para
comunicarlas, y así el 28
de Diciembre de 1.978, uno
de los equipos de topografía consigue entrando por T.
Juñoso salir a la Galería del Alud, confirmando que
T. Juñoso y El Soplao eran una misma cavidad.
En 1.979
ya disponiamos de un plano donde se reflejaban 10.800
mts de topografía.
A partir de 1.980,
nuestros trabajos en la zona se encaminaron hacia unas
cuevas situadas al Oeste, y que por su proximidad al
Soplao, considerabamos pertenecientes al mismo
sistema. Son las denominadas cuevas de Lacuerre,
distando tan solo 140 mts. de la G.Los Fantasmas.
Entre los años 1.980 y
1.981, intentamos en
repetidas ocasiones comunicarlas; habíamos
topografiado ya unos 1.500 mts pero sin conseguirlo, a
la vez que rematamos algunas pequeñas desviaciones en
El Soplao.
Ya en 1.984,
encontramos en una perdida de agua del río de
Lacuerre, que siempre habíamos visto inaccesible por
el caudal que circulaba por la gatera, un paso a unas
galerías "Enormes", en comparación con el
resto de la cavidad, muy concrecionadas con
estalagmítas,
columnas y gran cantidad de excéntricas, a lo largo
de los 450 mts. de longuitud que midió esta galería,
con lo que aún no pudiendo comunicar con El Soplao,
nos sentíamos otra vez en él.

Actualmente
el Speleo Club Cántabro Universitario, se encuentra
explorando en las zonas de Alfoz de LLoredo y Valdáliga
dentro de la comunidad de Cantabria.
En Alfoz de Lloredo
principalmente alrededor de la localidad de Oreña,
donde y desde el descubrimiento de la C.El
Chaparral (1.995), los aciertos han sido
consecutivos; entre las cavidades exploradas mas
destacadas : "Cueva del
Agua" de Oreña, con mas de (9.600 mts.
/-98 mts.) y seis entradas al sistema; Torca
de Rosneras con( 3.455 mts. /-145 mts).
Si bien cuando empezó la exploración de esta
cavidad, muchos participamos, a lo largo del tiempo
nos hemos ido quemando casi todos y apenas un
reducidisimo grupo del S.C.C. continua en la labor de
su exploración, y es que, la humedad reinante
desanima al mas bregado. Recientemente se ha logrado
conectar otra sima al sistema (T.del Hielo)
proporcionando una nueva entrada al sistema, que hace
la sexta. La exploración la dirigimos ahora en el
2003, a alcanzar los 10.000 mts de desarrollo.
La otra gran cavidad de la zona es la Torca
de Rosneras, la cual seguimos teniendo
esperanzas de unirla con la cueva del "El
Agua", ya que nos encontramos a unos 500 mts de
separación y al mismo nivel.
Sabemos que nos quedan muchas cuevas por descubrir en
esta zona, pero estamos esperando sabiamente a que la
tala de los eucaliptales nos facilite el paso a las
mismas. Mientras tanto hemos desplazado las
exploraciones, hacia otras localidades del municipio,
siendo la de Novales y Cóbreces.
En Cóbreces se han explorado las llamadas cuevas
de Villegas.
En la Villegas III, han
aparecido claros signos de utilización humana, los
cuales no se han valorado aún.
En la Villegas I, se
puede apreciar dependiendo de la época, una de las
concentraciones mas grandes de murciélagos Rinolophus
de Cantabria.
En la Villegas II,
existen pinturas en negro y claros signos de utilización
humana.
En la otra zona de trabajo del S.C.C. Valdáliga, todo
se ha centrado alrededor de la nueva topografía de
"El Soplao" tarea ardua y con un marcado
sentído metódico, que ya con vistas a su publicación
en el próximo B.C.E. nº 15
se ha dado por finalizada, aunque nos quedan pequeñas